domingo, 20 de septiembre de 2009

Tripita por carita en la columna del periódico

Arcadi Espada en su blog de El Mundo.
http://blogs.elmundo.es/elmundo/2009/08/28/elmundopordentro/1251448115.html

En el periódico son mucho menos rígidos en fondo que en forma.Ponen mala cara si titulo a una línea la columna y, tras la última remodelación, se negaron en redondo cuando les propuse utilizar la caja del sumario para poner allí la antigua coda. Pienso en Lippmann que hasta los 75 años, y llegar a Newsweek, escribió con las medidas que le daba la gana, como debe ser y como la linotipia digital permite. Equivocado con toda seguridad, desde luego, pero yo creo, y fanáticamente, que en un diario no debe haber derroche de espacios, excepto para el blanco, que es el lugar donde se piensa. Ejemplo de derroche, y clamoroso, me parecen las fotografías de los columnistas. A qué, y cada día, las fotos repetidas de esos tipos, sin amenidad ninguna, siempre iguales, con el agravante de que algunas fueron tomadas veinte años atrás. Si al menos variaran a diario... y pudiera haber en ese recuadro intención, información, metáfora, algo, cualquier cosa, más allá de «santos»... Escribiendo la columna estuve ayer a punto de llamar y, aprovechando la flojedad vacacional de la Guardia de Hierro (no hablo del Director sino del Diseñador), proponerles que quitaran mi cara y pusieran la tripita de una Miller, a cuya glosa me dedicaba. Las columnas necesitan muchas veces foto. Salvo la fotomatón, jamás mejor dicho.

Juan Manuel de Prada: Refritos

Juan Manuel de Prada. Refritos
XL SEMANAL. 20 de septiembre de 2009

¿A qué escritor no le ha acometido alguna vez la tentación de reciclar sus palabras de antaño, haciéndolas pasar por nuevas? El torbellino de la colaboración periodística suele acuciarnos con peticiones que nos pillan desfondados o haraganes; y, en semejantes circunstancias, suele la memoria acudir en nuestro auxilio, recordándonos aquel artículo que escribimos en nuestra oscura juventud, sobre un asunto que vendría pintiparado para la petición que acaban de hacernos en no sé qué periódico o revista. El ardid del refrito, consistente en colar como inédito un trabajo literario cuando en realidad se trata de una reproducción exacta, o con ligerísimas variantes, de otro que colocamos en un pasado más o menos difuso, constituye uno de los pecados veniales en los que con mayor perseverancia incurre el escritor. Sobre el escritor refritero, cuando es descubierto, se abaten el baldón y la burla; y, en cierto modo, en su acción hay algo de la rendición vergonzante de quien se siente agotado y, para remediar ese achaque, acude a la arqueología del pasado, rescatando el cadáver de su ingenio difunto. En este recurso del refrito descubrimos la misma coquetería trágica de esas actrices otrora bellas que, para ilustrar sus folletos de promoción, recurren a los retratos que les hicieron, antes de que las arrugas se ensañaran con sus facciones; al conjuro de esas fotografías que las preservan jóvenes, obtienen el consuelo frágil de seguir creyéndose ajenas a los zarpazos del tiempo. El refrito adquiere así unos perfiles patéticos y mendicantes que convierten a su artífice en diana del hazmerreír general. Pero el refrito también puede ser la cortesía máxima del escritor que, sabiendo que sus palabras ya nunca recuperarán aquel pálpito de inteligencia o emoción que alcanzaron en el pasado, en lugar de ofrecer un pálido oropel que las remede, prefiere regalar a sus lectores el oro originario de esas palabras, seguramente relegadas a la escombrera del olvido. Ciertamente, el abuso del refrito puede convertir a un escritor en una caricatura de sí mismo: esto le ocurrió, por ejemplo, a Emilio Carrere, rapsoda de las musas del arroyo y de la bohemia más desastrada, que solía amueblar sus manuscritos con capítulos recaudados de sus obras anteriores, a las que sólo cambiaba el título y los nombres de los personajes, completando la labor de aliño con un capítulo preliminar que variase someramente las circunstancias de la narración. Pero no siempre el refrito degenera en esta ropavejería de la literatura; pensemos, por ejemplo, en Valle-Inclán, que con gran habilidad empedraba sus novelas con los retazos de los cuentos que previamente había publicado en las revistas de la época, obteniendo a cambio unas rumbosas gratificaciones que sus libros nunca le depararon. Julio Casares, aquel erudito de incesantes prolijidades que consagró sus insomnios a detectar las mil y una veces que Valle plagió a Casanova, D’Annunzio o Dostoiewsky, incluye en su Crítica profana varios pasajes en que el autor de las Sonatas se dedica al expolio de sí mismo, trasplantando a sus libros párrafos enteros de sus colaboraciones periodísticas. Pero ¿acaso la comisión del refrito rebaja en un ápice la esmerada orfebrería de la prosa valleinclanesca? Todo escritor de raza sabe, cuando acierta con una página memorable, que la fatalidad acabará obligándolo a rescatarla bajo otros ropajes, para volver a obtener el aplauso de sus olvidadizos lectores. Otro refritero insigne y recalcitrante, acostumbrado a pasar varias veces sus artículos por la sartén de la prensa, fue Julio Camba. Instalado ya en los aledaños de la senectud, prisionero en su habitación del lujoso hotel Palace de Madrid, definitivamente entronizado como el gran maestro de la ironía, Camba consagró su última etapa como articulista al rescate de piezas de juventud que la desidia de los lectores había olvidado. En ABC no tardaron en descubrirle la trampa, pero nunca se lo reprocharon, pues ¿acaso aquellas palabras traspasadas de sutil inteligencia no merecían los honores de la reimpresión? En más de una ocasión, me ha ocurrido que lectores entusiastas se han dirigido a mí, conminándome a repetir de inmediato el asunto de determinado artículo de su gusto, para multiplicar los efectos de su propagación. A estos lectores ansiosos, verdaderos apologistas del refrito, les respondo siempre: «Paciencia, amigo mío, que todo se andará; basta con que dejemos correr un poco el tiempo».

lunes, 14 de septiembre de 2009

"Umbral tenía una letra difícil de entender, pero muy bonita"

Artes. El Norte de Castilla.
Íñigo Salinas.

Entrevista a María España, viuda de Francisco Umbral



Cuando Miguel Delibes camió su lugar de trabajo a un espacio tranquilo y sin ruido, no pudo concentrarse y seguir escribiendo 'Los santos inocentes'. Borges decidía en la bañera de su casa si lo que había soñado le servía para ua novela. Isabel Allende siempre comienza sus libros el 8 de enero. Cortázar redactó 'Rayuela' casi poseído por sus personajes yc on lanoción del tiempo absolutamente perdida. García Márquez necesita una flor amarilla sobre su mesa para poder trabajar.

Y es que cada ecritor tiene sus costumbres y ritos a la hora de atraer la atención de las musas, de las que ela advertía que acuden más raudas a la llamada de la transpiración que a la de la inspiración. El Nobel escribía a mano, con unaletra minúscula y aprovechando todos los rincones del cuaderno. Francisco Umbral prefería hacerlo a máquina.

-¿Tenía francisco Umbral alguna costumbre para escribir?

-No especialmente. Eso sí, siempre seguía el mismo horario. Se levantaba sorbe las nueve de la mañana. Lo primero que hacía era leer un par de periódicos y, sobre todo, a los articulistas. Después escribiía su columna en muy poco tiempo. Nunca tardaba más de media hora en hacerlo, pero, eso sí, antes de ponerse a ello ya lo tenía todo muy pensado. Cuando terminaba la columna la enviaba y escribía dos o tres folios de la novela que estuviese haciendo en ese momento.

-¿No se tomaba algún día descanso a la semana?

-No. Para Paco su trabajo ya eran unas vacaciones. Él trabajaba en lo que le gustaba. Siempre se sentaba en la misma silla, enfrente de la mesa que está en un rincón del salón de nuestra casa en Madrid.

-¿A mano o a máquina?

-Siempre escribía a máquina. Es que teniá un pulso muy malo ya desde pequeño y después, con el paso de los años, fue a peor. Sobre todo a partir del 2003. Así que, en vez de escribir sus textos a mano, prefería hacerlo a máquina. Su letra era bastante difícil de entender, pero era muy bonita. Al menos amí me gustaba mucho.

-¿Le costaba mucho escribir?

-No, al revés. Escribía todo seguido, sin apenas borrones. De hecho, apenas existen copias de los textos originales. Cuando los terminaba, los enviaba a la editorial, después recibiía las galeradas y les echaba un ojo, pero prácticamente no cambiaba ni una coma.

domingo, 6 de septiembre de 2009

El columnista. Manuel Esteban
Las provincias, 4 de septiembre de 2009

Manuel Esteban escribe un artículo sobre el columnismo


El columnista es la persona no profesional que dedica parte de su tiempo libre a escribir artículos de opinión en los medios de comunicación escritos (periódicos).
Esta es la definición que daría cualquier diccionario de la lengua. Pero detrás de este contexto se encuentra una persona con todas las connotaciones que esto conlleva.
Normalmente se trata de personas cuya vida profesional no tiene nada que ver con los medios de comunicación. Son mortales que tocados por la musa o inspiración como prefieran denominarla, no pueden aguantar sus impulsos por escribir y expresar por este cauce, sus opiniones, vivencias, etcétera. Pero su intención es que se extrapolen estos artículos a sus semejantes.
Por lo tanto buscan un conducto como son los periódicos, las revistas, etcétera. Incluso algunos articulistas tienen medios más poderosos de divulgación de sus columnas o artículos, como son las páginas webs o blogs personales, que por internet puede llegar a cualquier persona dentro del planeta tierra.
También hay quien los define: como la persona que rellena ese hueco del periódico, que no teniendo publicidad, es tan difícil de cubrir por el profesional del medio. Esta definición personalmente no me gusta en absoluto. No creo que los profesionales de la información (periodistas) se aprovechen del articulista para rellenar ningún hueco de la publicación.
Todo lo contrario, creo firmemente que los responsables del periódico (directores) respetan escrupulosamente ese espacio que le otorga la rotativa, para que el columnista humanice el diario, provocando que no todo sea narrar la noticia de actualidad.
Si no que el interés del lector se desvié hacia el articulo del colaborador habitual, que va a contar o dar su opinión particular, sobre un determinado asunto o tema que le preocupa.

lunes, 16 de marzo de 2009

Mazazos, Ignacio Ruiz Quintano

ABC, 3 de marzo de 2009.

Insiste el columnismo zen en el adjetivo «histórico» para describir las votaciones en dos tribus del Norte o Septentrión. El columnismo zen está hecho, sobre todo, para consumo de la tribu del Centro -«centrum securitatis», en boca de los metafísicos-, que es Madrid, donde el futuro vuelve a ser Mariano Rajoy. ¿Por qué? Lo cierto es que todos los espíritus débiles viven naturalmente en el futuro, explicaba Chesterton (un columnista anti-zen), porque el futuro carece de rasgos: «Hace falta mucho valor para enfrentarse al pasado, porque el pasado está repleto de hechos que no pueden ser pasados por alto; de hombres sin duda más inteligentes que nosotros y de cosas que no podemos hacer. Sé que no puedo escribir un poema tan bueno como «Lycidas». Pero siempre es fácil decir que la peculiar poesía que escribo será la poesía del futuro». Pensar que un votante trata de decir algo extraordinario cuando vota ayuda a mantener el prestigio de las votaciones. Pero ¿qué han querido decir los votantes en este «histórico» domingo de marzo? Bien mirado, nada del otro mundo. Por la victoria -pequeñita- de la derecha gallega han hecho más Suso de Toro y Manolito Rivas que Feijoo. Lo único «histórico» en todo lo que está pasando es el paro, y los parados emplean el voto como Emilio la maza, porque en España, y por la educación mediática, la maza de Hércules ha pasado a ser la maza de Emilio el de Lazcano. El «Emilio» de Rousseau es la Biblia de la Educación Moderna como el Emilio de Lazcano es la maza del cabreo posmoderno. Los parados están cabreados. No llevan encima los cuatro o cinco mil euros que lleva Conde... «por si acaso». Y tampoco disponen, para holgar, de un colchón como el del alcalde de Alcaucín. El parado español está cabreado y, a falta de maza, tiene un voto para liarse a votazos contra el que ocupe el butacón: Ibarreche en Vitoria o Touriño en Santiago. Los demás caerán como bolos. Los mazazos producen la misma jaqueca que los andares en madreñas. ¿Que estos mazazos consagran a Rajoy? Hummm!... Desde luego, Dios no se valió de catedráticos, sino de unos pobres pescadores... En cualquier caso, que gane algo Rajoy, ¿significa que también pierde algo Gallardón?

"Soy un vicioso de Internet, navego todos los días"

La tribuna de Cuenca.
Gorka Díez

Son muchos años echando de menos la presencia en Cuenca de este rostro tan trabajado y con voz propia de la comunicación, pero al menos de domingo a viernes no falta a su cita con la columna en la última del segundo periódico de información con más lectores en España. Una buena oportunidad para no perderle la pista y seguir al tanto de una actualidad más agujereada que nunca por esa crisis económica que va camino de endosar a España cuatro millones de parados.¿Satisfecho con este casi año y medio que lleva como columnista de última?Relativamente contento. Era un gran desafío, ya que Umbral era el columnista más importante de la historia y la suya la columna sagrada de la prensa española, con lo cual sucederlo era una cosa que me producía mucho estrés, mucha coacción. Pero yo creo que, como un corredor solitario, a contrarreloj, estoy cumpliendo sin imitar en ningún momento a Umbral y por signos como las cartas y los e-mail que me llegan empiezo a tener lectores. Además, en el periódico están contentos porque no me la quitan.Antes ya escribía columnas y crónicas parlamentarias casi a diario, pero supongo que notará más ahora la presión por eso de que la última página de un periódico impone de otra manera...Presión siempre hay mucha: ya se sabe que en el periodismo sólo vale lo que escribes mañana, no la historia. Pero este año he recibido cinco premios, los cuales que me indican que, en fin, no voy por el mal camino: el Mariano de Cavia, el GQ al mejor comunicador, el Castellano-manchego del mundo... Ya me da hasta apuro decir que me han dado tantos premios. El de Mariano de Cavia es desde luego de los más importantes en periodismo...Sí, es como el Pulitzer del periodismo. Además no es de mi casa, ‘El Mundo’, sino que lo otorga el ‘Abc’.El que le sustituye como cronista parlamentario es David Gistau, uno de los columnistas más prometedores del momento...Sí, es un columnista que apunta muy bien. Parece que tiene talento.En Argentina se formó recientemente un gran revuelo por un artículo suyo bautizado como ‘Reina del botox’ en el que hablaba sobre su presidenta, Cristina Kirchner...Se armó un gran follón. Y ahí es donde me di cuenta que mi columna tiene una gran potencia, porque me han entrevistado más de veinte radios de Argentina, han hablado de mi artículo en todos los periódicos on-line, en las televisiones... Ha sido un verdadero escándalo: me han declarado casi enemigo público número uno. Sobre todo la prensa peronista, porque digamos que la liberal y gubernamental recibió muy bien el artículo.Y eso que en Argentina no era muy conocido...No, tengo amigos allí y sé que se ha leído algún libro mío, pero hasta ahora se me conocía poco. Me he hecho famoso (ríe). No ha sido un minuto, sino una semana de gloria.La crisis es un tema inevitable en sus columnas. ¿Cómo ve la situación?Una de las cosas que más se han comentado de las que he dicho en mis columnas es la de que hemos hecho un país esplendoroso y lo podemos hundir en treinta días. La situación es muy mala, España es el eslabón débil de la crisis. Igual que hemos tenido un crecimiento maravilloso, ahora la recesión es catastrófica. Vamos a tardar, según dicen los especialistas, mucho tiempo en recuperarnos.Cayo Lara, que es de Castilla-La Mancha, aboga por la huelga general. Usted lo cita mucho en sus columnas ¿Qué le parece?A mí me gusta más que Gaspar Llamazares porque este último era el jugador número doce del PSOE, una especie de diputado que seguía la política de Zapatero a cambio de nada. Cayo en cambio yo creo que da más caña. Vamos a ver si es capaz de reorganizar las fuerzas de izquierda, que fueron muy importantes en la transición y que ahora están en muy mal momento.La solución a la crisis parece complicada. ¿Qué puede hacer el Gobierno?Es que no es una cuestión del Gobierno. Cuando veías hace unos días que Obama iba a dar cientos de millones a los bancos para salvar las hipotecas más modestas y que no pierdan sus casas millones de norteamericanos, te das cuenta de que esta recesión es mundial, y que no es una cuestión de gobierno, sino global, universal.Y la prensa está entre los sectores afectados por la caída de los ingresos publicitarios...Es que las crisis amenaza a todas las industrias: empezó con el ladrillo, luego con el automóvil... Y desde luego que los medios de comunicación están sufriendo y van a sufrir más. Las empresas de papel pasan por dificultades, pero yo creo que se superará.Parece que internet le está ganando la partida al diario impreso. ¿Usted que tipo de lector es?Yo soy un vicioso de internet: navego todos los días. Me gustan los periódicos on-line, aunque también los de papel, porque es la tradición.¿Y no cree que el diario papel puede llegar a desaparecer?Todos los profetas de la catástrofe indican que está amenazado, pero siempre la palabra escrita y el papel van a tener una hegemonía, aunque sea más reducida, dirigida a un público más ilustrado y a la clase más inquieta, lo que antes se llamaba la clase dominante. Aunque ahora se lleven los periódicos on-line y el papel esté en decadencia, los impresos tardarán mucho en desaparecer. También se dijo que iba a desaparecer la radio cuando entró en funcionamiento la televisión, y no ocurrió así.Dada su nueva función de columnista, ¿no echa de menos escribir las crónicas parlamentarias? Aunque tengo entendido que de vez en cuando sigue yendo y escribiendo sobre el Congreso...Voy de vez en cuando... Yo era ya casi una institución en el Congreso: el presidente siempre se paraba conmigo, a veces me llamaba, y tengo una buena relación con él, una relación no de amistad, pero sí periodística, en parte porque durante muchos años los miércoles escribía un artículo bajo el nombre ‘A bambi no le gustan los miércoles’. Así que aún voy alguna vez, sobre todo para ver a los amigos periodistas. Pero, en fin, ya estoy en otro trabajo que es el de columnista de contraportada.¿Algún proyecto entre manos de cara al futuro?Me están ofreciendo algunas cosas, como alguna novela, pero de momento nada que me interese. Sigo con las columnas.

domingo, 8 de febrero de 2009

Recopilación de artículos de Antonio Carvajal

Ideal
Juan Vellido


Su primer libro, 'Tigres en el jardín', vio la luz, como el mayo francés, en 1968. Luego vendrían 'Serenata y navaja', 'Siesta en el mirador', 'Después que me miraste', 'Testimonio de invierno', 'Alma región luciente' o 'Una perdida estrella', hasta una veintena de títulos que le sitúan entre los poetas vivos españoles más destacados.
Miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada, Premio Nacional de la Crítica, profesor de Métrica en la Universidad de Granada, Antonio Carvajal es autor de una de las poéticas contemporáneas más sobresalientes, y más traducidas a otras lenguas (inglés, francés, italiano, portugués, alemán, o neerlandés). Sus versos, paradigma de la armonía entre lo clásico y la modernidad, constituyen una obra luminosa y modélica, en la que el autor jamás elude ni el compromiso ideológico ni el preciosismo formal.
Poeta, ensayista, articulista, melómano, gran orador, amante de la pintura, lector impenitente, Carvajal es, acaso, uno de los poetas más cultos de nuestro tiempo.
Ahora el escritor y profesor granadino acaba de editar el libro de artículos de opinión 'Vuelta de paseo', título homónimo de la sección que durante años publicó en el suplemento 'Artes y Letras' de IDEAL. El volumen, de Editorial Point de Lunettes, contiene artículos publicados en prensa entre 1990 y 2003, y un álbum de imágenes, realizadas por el profesor de fotografía de la Universidad de Granada Francisco Fernández, en las que Antonio Carvajal aparece junto a algunos de los personajes objeto de sus artículos.
-Acaba usted de publicar 'Vuelta de paseo', un libro poco común en su producción editorial, pues en éste recopila artículos de prensa, la mayoría de ellos publicados en IDEAL. ¿Lo siente también como un libro de creación literaria?
-El columnismo periodístico se presta a la creación literaria. Éste no es un libro raro en mi producción, pues ya se recogieron otros divertimentos míos de prensa en 'Costumbre sana'.
El componente artístico
-En estos artículos usted encara asuntos tan dispares como la poesía, la política, la crítica literaria o la religión. Muchos de ellos los había tratado ya, sin embargo, en sus poemarios. ¿Es otra manera de comunicar?
-Sí, se comunica de otra manera, quizá más inmediata y más transparente para las vivencias.
-¿Cree usted que el distingo entre la poesía y otra forma de escritura va más allá del aspecto formal? Es decir, ¿la poesía expresa matices sensitivos imposibles de comunicar con otros géneros literarios?
-Para mí, en la poesía es imprescindible el componente artístico, que el artículo o la columna no requieren con la misma intensidad, aunque no lo excluyen.
-¿Otorga usted al artículo de opinión, objeto de este libro, el mismo rango literario que a otros géneros, como la poesía o la novela?
-Sí. Someterse al número fijo de caracteres en prosa es un ejercicio espiritual tan riguroso como medir los versos. Y la libertad de elección, y aún de expresión, a veces es mayor en el artículo, por lo que alguna vez me han censurado.
-En este libro usted muestra su ideario personal en muchos aspectos políticos e ideológicos. Su poética, acaso más íntima, no deja ver algunos caracteres de su personalidad que aquí se desvelan.
-Gracias por la observación. Quizá esos aspectos resulten de la amplitud temática y formal.
-¿La intuición o la habilidad, o la cualidad innata, tienen mucho que ver con el genio del poeta, del músico o del pintor?
-Si las cualidades innatas no se acompañan con la disciplina del estudio no hay genio que cuaje. Los poemas, cuadros y partituras se hacen, no le salen al genio como un sarpullido.
Escasez de lectores
-En este país, desafortunadamente, no abundan los lectores de poesía. Tampoco los lectores de periódicos. ¿Es una cuestión de hábitos, de educación, de cultura, de carácter, o de todo junto?
-Evidentemente, de incultura.
-¿Qué opinión le merece la poesía más actual?
-Como la de cualquier época. Hay de todo, como en botica, aunque los productos literarios se venden sin folleto con indicaciones, contraindicaciones y fecha de caducidad.
-¿Y la literatura, en general?
-Cada vez echo tanto de menos el teatro cuanto más pierdo el interés por la novela. Me siguen interesando los ensayistas, sobre todo don Emilio Lledó.
-En este siglo, en que abundan los fantasmas en todos los ámbitos de la creación, parece que a los mediocres les fuera más fácil adquirir notoriedad. ¿La culpa es de los medios de comunicación?
-Visto lo que predomina, parece ser que la pornografía o, al menos, lo soez, es muy rentable y que a mayor impudicia más ventas o espectadores. La moral social está por los suelos.